Cuando terminamos, y como para llenar esos silencios incómodos, me preguntó:
- ¿qué soy yo para ti?
Mirando el techo le dije: lo mismo que yo para tí.
No es la mejor respuesta, lo sé.
Pero todavía estaba un poco mareado.
Cuando terminamos, y como para llenar esos silencios incómodos, me preguntó:
- ¿qué soy yo para ti?
Mirando el techo le dije: lo mismo que yo para tí.
No es la mejor respuesta, lo sé.
Pero todavía estaba un poco mareado.

En casa de Bárbara Gallardo, en el campo.
Photo by la dueña de casa.
Septiembre 2008.

Hoy, de noche, sin poder dormir, escribo aquí.
Es una historia corta sobre una mujer.
Alguien, lejos, y casualmente, lee la historia.
Más lejos aún, la protagonista de la historia, desvelada, recuerda noches mejores.
En un par de días, todos habremos olvidado este momento.

Dalai Lama aconseja.

Jodorowsky en Chile:
“Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son”.
Psicomagia que le dicen.

Santiago tiene plazas, vitrinas y avenidas que nunca han visto el mar. Y enamorado, lo huele de lejos, en su ardiente paciencia quiere sentir su furia húmeda, y en las noches largas trata de alcanzarlo, y crece, desparramado, sin lógica, sin orden, locamente, como todo enamorado.
Desde mi mundo, lo sueño y lo escribo.
